UN CUENTO…

  Un día, cuando caminaba a la universidad, de prisa, como cada mañana noté unas pequeñas plumas blancas que flotaban en el aire, ¿Plumas?, me paré para observar mejor, y puse atención a lo que caía, sí, eran plumas pequeñitas, todas blancas.  Dos días antes las habia visto en el patio de mi casa, y pensé que mi gato, ¡al fin!, había aprendido a cazar pájaros.   Despues lo olvidé por completo; pero ahora caían de nuevo, caían por doquier, como cuando neva…y lo cubrían todo de blanco.  ¿Cómo era posible que la gente no lo viera?, ¿Como algo así se podía ignorar?.

A mediodía, a la salida de clases, ahí estabas tú, como siempre, esperandome, ignorando que  sobre  tu cabeza habia infinidad de pequeñas plumas blancas, que seguían flotando en el aire, sin saber yo, cómo y de donde venían.  Te saludé, y empezamos a caminar  regreso a  mi casa, donde después de platicar un rato sobre el día en tu trabajo, te despediste.  ¡Ahora la calle estaba completamente de blanco!; dudativo, diste media vuelta, me querías decir algo, pero haciendo una señal de adiós con la mano, seguiste tu camino.

Tres días después, las plumas habian desparecido por completo, cuando le pregunté a mi mamá, si había notado algo extraño en los días pasados, me contestó que no,  -solo un poco de calor- eso fue todo.

La semana siguiente, el aire tenia aroma de mar, de tierra, de rosas, de tu perfume, pareciera que se hubieran concentrado todos los aromas en él, y andaban volando libres, sin confundirse, sin perder (ni por un momento), su intensidad.  Era un aroma tan penetrante, que un día sentí que podia oler el sol…olia a sábanas limpias tendidas en los tendederos, a tibieza…esa noche me platicaste que habias percibido el aroma del mar de mi tierra.                                                                                    -¿Cómo sabes que es el aroma del mar de mi tierra?- te pregunté.                             -Olvídalo, es una tontería- me repondiste.                                                                 Yo me quedé callada.

Lo que siguió la semana siguiente, fue lo que me empezó a preocupar realmente:  La luna llena, una noche de Martes, empezó a soltar polvo de plata, lo ví desde mi ventana claramente,  un polvo brillante cubriéndolo todo…las casas, los automoviles, los patios…hasta mi gato que saltó a mi ventana, entró a mi habitación, dejando una estela plateada en la alfombra.

El Miércoles, me pareció escuchar a dos pájaros quejandose del gato de la vecina, a dos avispas discutiendo por la miel de una flor, y hasta el perro, con la mirada, preguntó por tí; el Jueves no veniste, y el Viernes asombrada y preocupada por todo lo que me pasaba, no comí nada.

El Sábado amaneció mas temprano que de costumbre, y las palmeras brillaban al sol; encontré a mi padre en el jardín cortando unas rosas, canturreteando alegremente.

-¿Sabes?- me confesó-un día como estos conocí a tu madre, tres meses después me dí cuenta que la amaba..-                                                                                          -¿Cómo lo supiste?- pregunté curiosa                                                                     ¡Ho!, tonterías- respondió.                                                                                      Dímelo- le supliqué, mientras le daba un beso en la mejilla.                                        -Bueno… un día descubrí el canto del mar en las rocas…que el sol del atardecer es de oro….sorprendí a dos margaritas riendose de mí, en fin…-me dijo, y recogiendo sus rosas, entró a casa.

El Domingo, en la tarde calurosa, toqué  la puerta de tu casa, me abrió tu hermano.                                                                                                                   -Yo creo que no se siente bien- me comentó- ha andado muy extraño desde hace tres semanas.

Entré a tu habitación, y te encontré parado frente a la ventana, con ojeras, pero feliz.                                                                                                                          -¡Al fin lo supe!- me dijiste en un susurro, al fin supe, porqué veía pequeñisimas plumas blancas, porque huelo el mar de una tierra desconocida, porque la luna se está desempolvando…..-.

Tu mirada buscó la mía, y el aire empezó a oler a mar, a sol, a polvo de luna, y a pequeñisimas plumas blancas…

 

Diciembre7, 2001.

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2 Responses to UN CUENTO…

  1. Martin says:

    fijate no mas y ya despues alli en la habitacion mejor ya ni lo cuentes jajaja no te creas muy chido tu cuentohola pues soy martin y pues queria pasar a saludarte y agradecer tu comentario, muchas gracias de verdad, y tambien que me pusieras en tus recomendaciones.una cosa mas la familia que esta alli no es mi familia por que me dicuenta que le pusiste a la mamá que yo era su hijo y pues no no mas para acalarar note mando un saludo hasta alla para los eu desde aca de lejos del otro lado del atlanticosaludos

  2. Yamily says:

    Hola! me encanto tu relato.. Una vez tambien vi, escuche, vivi incoherencias de la vida… Es bueno perder un pokito la cabeza por alguien.. es bueno que las flores se rian de ti de vez en cuando…es bueno enamorarce alguna vez… Desearia porder hacerlo mas seguido..

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